Skip to content

Iglesias

Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria

Templo de origen colonial, hacía parte del antiguo convento de San Nicolás de los Agustinos Recoletos, lugar donde por muchos años funcionó el Colegio Agustiniano de San Nicolás.

Direccion: Cl. 11 #3-86, Bogotá

Santuario Nuestra Señora del Carmen

Fue diseñado por el arquitecto salesiano Giovanni Buscaglione, en estilo gotico florentino, con toques bizantino y árabe. El edificio consta de tres naves, planta en cruz latina, y se destaca su pintura interpolada marrón y crema, colores emblemáticos de los Carmelitanos.

Direccion: Cra. 5 #8-36, Bogotá

Catedral Basílica Metropolitana de Bogotá y Primada

El templo fue diseñado por Domingo de Petres y se construyó entre 1807 y 1823 en el mismo lugar donde anteriormente se levantaron otros tres templos que sucesivamente sirvieron de catedrales para la ciudad. Por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural fue declarada Monumento Nacional.

Direccion: Cra. 7 #11-10, La Candelaria, Bogotá

Iglesia de San Francisco

Se construyó entre 1557 y 1566​ en el terreno donado por el arzobispo Juan de los Barrios a los hermanos franciscanos en la margen derecha del río Vicachá, luego llamado rio San Francisco La construcción original tuvo una ampliación entre 1586 y 1611. En 1623 se construyó el retablo mayor.​

Direccion: Av Jimenez de Quesada #7-10, Bogotá

Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción

El templo hacía parte del antiguo monasterio de la Concepción, consta de planta rectangular de una sola nave, fue construido entre 1583 a 1595, bajo los parámetros de las construcciones coloniales. Cuenta con dos accesos ubicados en el muro lateral derecho de la nave, que comunican con el exterior, propio de una iglesia perteneciente a un convento de monjas.

Direccion: Cra. 9 #1019, Bogotá

Iglesia de Nuestra Señora de Egipto

La primera ermita data de 1651 construida por Jerónimo de Guevara y Troya en un fundo llamado Los Naranjos, para los más pobres que no tenían vestido para estar en la misa, para construir el primer templo de 1657 cuando manejaba el padre Guevara y Troya que, a pesar de su avanzada edad, confirió en manos de don Agustín Rodríguez de Zamora.

Direccion: Cra. 4 Este #10-02, Bogotá

Iglesia San Ignacio

La primera piedra se puso en noviembre de 1610 y la construcción se finalizó en 1691. En 1635 la iglesia fue consagrada a San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús.

En 1763 un terremoto derribó la cúpula y su reconstrucción tomó muchos años

Direccion: Cl. 10 #6-27, Bogotá

Iglesias de La Candelaria: el patrimonio religioso del centro histórico de Bogotá

Pocos barrios en América Latina concentran tantas iglesias históricas por metro cuadrado como La Candelaria. En apenas unas cuantas manzanas del centro de Bogotá es posible encontrar más de una decena de templos, capillas y catedrales, muchos de ellos con más de tres o cuatro siglos de historia, que juntos conforman uno de los conjuntos de arquitectura religiosa colonial mejor conservados de todo el continente. Estas iglesias no son solo lugares de culto: son también archivos vivos de la historia política, artística y social de Colombia, testigos silenciosos de la fundación de la ciudad, de las guerras de independencia, de la vida cotidiana virreinal y de los procesos de restauración patrimonial que han permitido que este legado llegue intacto hasta nuestros días.

La Catedral Primada: el corazón espiritual de Colombia

Ningún recorrido por las iglesias de La Candelaria puede comenzar en otro lugar que no sea la Catedral Primada de Colombia, situada en la esquina nororiental de la Plaza de Bolívar. Su origen se remonta a 1572, apenas unas décadas después de la fundación de la ciudad, aunque el templo que hoy conocemos, de imponente estilo neoclásico, fue construido entre 1807 y 1823 sobre las bases de construcciones anteriores que no habían logrado resistir el paso del tiempo ni los movimientos telúricos propios de la región andina. Su diseño estuvo a cargo del fraile capuchino Domingo de Petrés, una de las figuras más influyentes en la arquitectura religiosa del periodo tardocolonial en Colombia.

En su interior, distribuido en tres naves, la Catedral Primada alberga capillas, altares y un patrimonio artístico de gran valor, incluyendo pinturas del maestro colonial Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, considerado uno de los artistas más importantes de la pintura colonial americana. La catedral es además lugar de reposo de figuras determinantes en la historia de Colombia, entre ellas Antonio Nariño, uno de los precursores de la independencia y traductor al español de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Por su ubicación, su tamaño y su peso simbólico, la Catedral Primada funciona como escenario de las principales ceremonias religiosas y actos oficiales del país, consolidándose como el epicentro espiritual e institucional de Colombia.

La Capilla del Sagrario: un museo de arte sacro

Contigua a la Catedral Primada se encuentra la Capilla del Sagrario, un templo de menor tamaño pero de enorme valor artístico, hoy convertido también en un espacio museístico dedicado a la exhibición de arte sacro colonial. Su colección incluye pinturas, esculturas y piezas de orfebrería religiosa que permiten profundizar en la iconografía y las prácticas devocionales de la Colombia colonial, complementando la visita a la catedral con una mirada más detallada al arte litúrgico de la época.

La Iglesia de San Francisco: la más antigua de la ciudad

A pocas cuadras de la Plaza de Bolívar, sobre la carrera séptima, se encuentra la Iglesia de San Francisco, considerada el templo colonial más antiguo que se conserva en pie en Bogotá. Su construcción se remonta a mediados del siglo XVI, en un momento en que la ciudad apenas comenzaba a consolidarse como asentamiento urbano, mucho antes de que existieran otras construcciones religiosas de piedra en el sector. El templo original se mantuvo prácticamente intacto hasta el siglo XVII, cuando la hermandad de la Santa Veracruz, integrada por algunos de los primeros comerciantes santafereños, impulsó la construcción de una edificación más amplia, que es sustancialmente la que se conserva en la actualidad.

El interior de la Iglesia de San Francisco es célebre por su extraordinario retablo mayor, tallado en madera y decorado con pan de oro, una de las piezas más importantes del arte barroco colonial en Colombia. La atmósfera de recogimiento que se respira en su interior, sumada a la penumbra propia de la arquitectura colonial y al detalle ornamental de sus altares laterales, convierte a esta iglesia en una de las paradas más recomendadas para quien busca una experiencia de contemplación silenciosa dentro del bullicioso centro histórico.

La Iglesia de La Veracruz: memoria de los próceres

Muy cerca de San Francisco se encuentra la Iglesia de La Veracruz, un templo estrechamente vinculado a la memoria de la independencia colombiana. En su interior reposan los restos de varios próceres fusilados durante el periodo conocido como el Régimen del Terror, impuesto por las fuerzas realistas españolas tras la reconquista del territorio a comienzos del siglo XIX. Por esta razón, La Veracruz es considerada un panteón simbólico de la independencia, un lugar de memoria histórica tan importante como cualquier monumento oficial de la ciudad, y suele incluirse en los recorridos patrimonials dedicados específicamente a los episodios de la lucha independentista.

San Ignacio de Loyola: el legado jesuita

Sobre la calle 10, muy cerca del corazón institucional del barrio, se levanta la Iglesia de San Ignacio de Loyola, un templo de estilo barroco fundado por la Compañía de Jesús a comienzos del siglo XVII, contiguo al histórico Colegio Mayor de San Bartolomé, una de las instituciones educativas más antiguas del país. Su fachada, imponente y cargada de ornamentación, junto con un interior profusamente decorado con detalles dorados y tallas religiosas, la convierten en uno de los ejemplos más representativos del barroco colonial en Bogotá. La presencia jesuita en este templo estuvo marcada también por los vaivenes históricos de la orden en el continente americano, incluyendo periodos de expulsión y posterior retorno, que forman parte del relato que hoy se puede conocer al visitar el lugar.

Santa Clara: de convento a museo

Una de las joyas más singulares del patrimonio religioso de La Candelaria es la antigua Iglesia de Santa Clara, construida en el siglo XVII como parte de un convento de monjas clarisas. A diferencia de la mayoría de templos del barrio, que continúan activos como parroquias en funcionamiento, Santa Clara fue desacralizada y transformada en un espacio museístico administrado por el Ministerio de Cultura, lo que permite a los visitantes apreciar con total libertad su extraordinario interior, considerado uno de los conjuntos decorativos religiosos mejor conservados de todo el país.

Lo más impresionante de Santa Clara es la decoración que cubre completamente sus paredes y techos: una combinación de pinturas al óleo, relieves dorados y ornamentación barroca que envuelve al visitante en una experiencia visual abrumadora, muy distinta a la sobriedad de otros templos coloniales más austeros. Su colección de pintura religiosa, atribuida en buena parte a maestros del periodo colonial, complementa una visita que resulta tan valiosa desde el punto de vista artístico como desde el histórico.

La Iglesia de la Candelaria: el templo que dio nombre al barrio

No podría faltar en este recorrido la propia Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, el templo que, como se explicó en la sección de historia del barrio, dio origen al nombre de todo el sector. Ubicada en la calle 11 con carrera 4, muy cerca de la Catedral Primada, esta iglesia formó parte del antiguo convento de San Nicolás, ocupado por los frailes agustinos recoletos que se instalaron en la zona a mediados del siglo XVII. Su construcción actual, de tres naves y dos torres frontales, se inició en 1686 y culminó en 1703, tras varios intentos previos fallidos por falta de autorización real. El templo fue objeto de una restauración integral entre 2003 y 2005, que permitió recuperar buena parte de su valor arquitectónico original y asegurar su conservación para las generaciones futuras. Visitar esta iglesia tiene, además de su valor artístico, un peso simbólico particular: es, en cierto sentido, el punto de origen de la identidad misma del barrio que hoy recorren miles de visitantes cada año.

San Agustín y la Orden Tercera: vestigios agustinos

Completando el circuito de templos con raíces en las órdenes religiosas coloniales, la Iglesia de San Agustín, levantada entre 1637 y 1668 por los hermanos agustinos, y la cercana Iglesia de la Orden Tercera, forman parte del conjunto de templos que reflejan la enorme influencia que las distintas órdenes católicas tuvieron en la configuración urbana y espiritual de la Bogotá colonial. Cada una de estas órdenes —agustinos, franciscanos, jesuitas, dominicos, clarisas— dejó su huella arquitectónica particular en el centro histórico, y recorrer sus templos permite entender cómo la vida religiosa organizó, durante siglos, buena parte de la vida social, educativa y económica de la ciudad.

Nuestra Señora de Las Aguas y Las Nieves: parroquias de barrio

Además de los grandes templos institucionales, La Candelaria conserva iglesias de menor escala pero igualmente arraigadas en la vida cotidiana de sus barrios internos, como la Parroquia de Nuestra Señora de Las Aguas, ubicada en el sector que lleva el mismo nombre, y la Iglesia de Las Nieves, cuyo origen se remonta también a los primeros años de la colonia. Estas parroquias, aunque menos visitadas por el turismo internacional que la Catedral Primada o San Francisco, siguen cumpliendo activamente su función religiosa para los vecinos del sector, y ofrecen una experiencia más íntima y menos concurrida para quien busca conocer el patrimonio religioso del barrio lejos de las rutas más transitadas.

Nuestra Señora del Carmen: un santuario entre casas

Sobre la carrera quinta, casi escondido entre las edificaciones circundantes, se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Carmen, un templo que sorprende a quien lo descubre por primera vez debido a su ubicación discreta, casi imperceptible desde la calle hasta que se está prácticamente frente a su fachada. Este carácter oculto no le resta importancia: el santuario mantiene una intensa actividad litúrgica y es un punto de devoción activo para buena parte de los feligreses del centro de Bogotá.

Egipto: la iglesia de arquitectura neogótica

En la parte alta de La Candelaria, en el barrio que lleva el mismo nombre, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Egipto, un templo que rompe visualmente con la estética colonial predominante en el resto del barrio gracias a su arquitectura de estilo neogótico, notablemente bien conservada tras varias intervenciones de restauración a lo largo del siglo XX. Un dato curioso de este templo es que, desde comienzos del siglo pasado, conserva el campanario y el reloj que originalmente pertenecieron a la Catedral Primada, removidos de allí en algún momento de su historia e incorporados a este templo, en un curioso cruce de historias arquitectónicas dentro del mismo barrio.

Un recorrido especialmente vivo en Semana Santa

Si bien las iglesias de La Candelaria pueden visitarse durante todo el año, existe un momento en el que este patrimonio religioso cobra una vida particularmente intensa: la Semana Santa. Durante esta época, buena parte de los templos del barrio abren sus puertas a recorridos especiales, procesiones y actividades litúrgicas que atraen tanto a fieles católicos como a visitantes interesados en la dimensión cultural y patrimonial de estas celebraciones. Instituciones distritales y culturales suelen promover activamente rutas peatonales por las principales iglesias del sector durante estas fechas, lo que convierte a la Semana Santa en uno de los mejores momentos del año para conocer en profundidad el patrimonio religioso de La Candelaria, con templos especialmente decorados y una actividad comunitaria mucho más intensa que en un día cualquiera.

Cómo planear un recorrido por las iglesias del barrio

Dada la cercanía entre la mayoría de estos templos, es perfectamente posible organizar un recorrido a pie que cubra buena parte de las iglesias más importantes de La Candelaria en una sola jornada, comenzando lógicamente por la Catedral Primada y la Capilla del Sagrario en la Plaza de Bolívar, y continuando hacia San Ignacio, San Francisco y La Veracruz, antes de adentrarse en las calles más empinadas del barrio para visitar la Iglesia de la Candelaria y, si el tiempo lo permite, llegar hasta Santa Clara y Egipto en la parte alta del sector.

Conviene tener en cuenta que, a diferencia de los templos convertidos en museo como Santa Clara, la mayoría de estas iglesias son parroquias activas con horarios de misa regulares, por lo que resulta recomendable visitarlas fuera de los horarios litúrgicos si el objetivo es simplemente apreciar su arquitectura y arte, o bien asistir de forma respetuosa a alguna celebración si se desea vivir la experiencia religiosa de manera más completa. En cualquier caso, se recomienda mantener siempre una actitud de respeto dentro de estos espacios, evitando el uso de flash fotográfico en los templos que lo restringen y hablando en voz baja durante la visita.

Un patrimonio que sigue vivo

Lo que distingue al circuito religioso de La Candelaria de otros conjuntos patrimoniales similares en el mundo es que estas iglesias, en su gran mayoría, no son piezas de museo congeladas en el tiempo, sino espacios de fe que continúan activos, con comunidades que asisten semana tras semana a sus servicios religiosos tal como lo han hecho generaciones anteriores durante siglos. Esta continuidad —entre el pasado colonial tallado en piedra y madera, y el presente de una ciudad que sigue practicando su fe en los mismos templos fundacionales— es quizás el rasgo más conmovedor de este recorrido. Visitar las iglesias de La Candelaria no es solo admirar arquitectura antigua: es presenciar la continuidad viva de una tradición espiritual que ha acompañado, sin interrupción, casi cinco siglos de historia de Bogotá y de Colombia.